Carta a SSMM Los Reyes Magos de Oriente

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En Granada a 4 de enero del 2020

A la atención de SSMM Los Reyes Magos de Oriente.

Mis queridos Reyes Magos:

Ante todo daros las gracias por llevar de ilusión la vida de los miles de niños y no tan niños, que creen en la magia de la bondad de sus corazones.

Sé que este año os estoy escribiendo algo justa de tiempo, pero es que he preferido esperar para ver si ocurría un pequeño milagro en el corazón de nuestros nuevos gobernantes y se apiadaban de los pobres infantes y jóvenes españoles y de sus profesores, y dejaban a un lado sus intereses particulares en pro del interés general, dejando quieta la Ley Orgánica de Educación y a las Universidades y dotando de presupuesto económico a la Administración Educativa y a la Investigación, pero como parece que va a ser que no, os ruego que hagáis lo posible para que se cumplan los siguientes tres mágicos deseos, uno por cada uno de vosotros:

A Su Majestad el Rey Melchor, le pido ESPERANZA, para poder seguir luchando en pro de la igualdad de derechos educativos de todos los niños y jóvenes españoles, lo que no significa que los agrupen a todos en el mismo espacio y con la misma edad, sino que a cada uno de ellos le permitan aprender conforme necesita, para poder desarrollar al máximo sus posibilidades y ser felices.

A Su Majestad el Rey Gaspar, le pido montones de GAFAS, para que los políticos, los técnicos y los docentes sepan ver la distintas necesidades educativas de cada uno de los niños y jóvenes a los que tienen que enseñar, especialmente, las de mis pequeños invisibles: los menores con NEAE por AACC que son los grandes olvidados del sistema.

A Su Majestad el Rey Baltasar, le pido AMOR para que desaparezca el bulling de nuestras aulas. Que en este año que comienza no haya un solo niño o niña que sufra maltrato por parte de sus compañeros, ni de sus profesores, ni de los técnicos que han de decidir sobre sus derechos educativos.

Sé que estos deseos no son fáciles de conseguir, pero también sé que son miles las familias que se unirán a mi en estos deseos durante esta Noche de Reyes.

Se despide alguien que no pierde la ilusión por crear un mundo mejor a través de la Buena Educación:  aquella que nos hace ser mejores personas.  

P.D.:  Os he dejado junto al árbol unos mantecados de perseverancia para el camino y unos boles con agua de resistencia para los camellos.

Os quiere,

Belén Ros

Feliz 2020

Antigua Plegaria Hebrea

Que tus despertares te despierten.
Y que al despertarte, el día que comienza te entusiasme.
Y que jamás se transformen en rutinarios los rayos del Sol que se filtran por tu ventana en cada nuevo amanecer.

Y que tengas la lucidez de concentrarte y de rescatar lo más positivo de cada persona que se cruce en tu camino.

Y que no te olvides de saborear la comida, detenidamente, aunque «solo» se trate de pan y agua.

Y que encuentres algún momento durante el día, aunque sea corto y breve, para elevar tu mirada hacia lo Alto y agradecer por el milagro de la salud, ese misterioso y fantástico equilibrio interno.

Y que logres expresar el amor que sientes por tus seres queridos.
Y que tus brazos abracen.
Y que tus besos, besen.

Y que los atardeceres te sorprendan, y que nunca dejen de maravillarte.

Y que llegues cansado y satisfecho al anochecer por la tarea satisfactoria realizada durante el día.
Y que tu sueño sea calmo, reparador y sin sobresaltos.

Y que no confundas tu trabajo con tu vida, ni tampoco el valor de las cosas con su precio.

Y que no te creas más que nadie, porque solo los ignorantes desconocen que no somos más que polvo y ceniza.

Y que no te olvides, ni por un instante, que cada segundo de vida es un regalo, un obsequio, y que si fuésemos realmente valientes, bailaríamos y cantaríamos de alegría al tomar conciencia de ello, como un pequeñísimo homenaje al misterio de la vida que nos acoge, nos abraza y nos bendice.

FELIZ AÑO NUEVO.

La buena educación

Mis padres me enseñaron que la mejor herencia que podía dejar a mis hijos era una buena educación y creo firmemente, que este es el mejor legado que podemos dejar a nuestros infantes y jóvenes, la base para que puedan crecer y desarrollarse como personas completas y felices.

La Declaración Universal de Derechos Humanos recoge y protege el derecho a la educación de todos los seres humanos como uno de los cinco derechos culturales básicos, puesto que este derecho debe proporcionar a los individuos y las sociedades las capacidades y conocimientos necesarios para convertirse en ciudadanos empoderados, capaces de adaptarse al cambio y contribuir a su sociedad, a su economía y a su cultura.

Resulta obvio que la educación es esencial para un desarrollo humano en armonía con el planeta (sostenible), que acepte y respete la diversidad (inclusivo) y que promueva sociedades del conocimiento capaces de enfrentar los desafíos del futuro con estrategias innovadoras.

Pero, la buena educación va más allá de los conocimientos o el estatus social de la persona. Es una cuestión de valores, de civismo y respeto hacia el otro, de saber estar. Es la base de lo que somos y de lo que podremos llegar a ser. Es crear ahora los cimientos de nuestro futuro.

Y aunque nuestras leyes, siguiendo lo establecido por la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño, de 20 de noviembre de 1989 (UNICEF, 2004) en su artículo 29 , establecen que el derecho a la educación de los niños debe ir encaminado a desarrollar al máximo sus posibilidades y que es obligación del Estado brindarles protección y garantía de su cumplimiento, la realidad en las aulas no siempre se corresponde con este desideratum, que se ve afectado por numerosos factores que van desde la ignorancia, a la falta de medios personales o materiales, la falta de voluntad, la desidia o la inexistencia de una voluntad sancionadora real frente a los infractores.

Como madre y como abogado me ha tocado defender los derechos educativos de los niños cuando estos han sido vulnerados por aquellos sobre quienes recae la obligación de atenderlos educativamente, tarea que he realizado durante unos 20 años de ejercicio profesional y que me ha permitido aprender algunas cosas que pueden ayudarte como padre o como docente a dejar la mejor herencia para tus hijos: la educación que merecen y a la que tienen derecho: una Buena Educación, en su más amplio sentido.

Porque creo que

Y de todo eso, va este blog.

Bienvenido.